Sus ojos est谩n tan lejos de la satisfacci贸n, el calor de sus cuerpos est谩 casi congelado. Ojos cansados de soportar la marginaci贸n ego铆sta del af谩n.
Una c谩lida r谩faga de viento traspasa las barreras de la insatisfacci贸n, penetrando en los m谩s profundos pensamientos mundanos de esos ojos, rompiendo ese esquema mon贸tono.
Los ojos, s铆 esos ojos, no saben para donde van, ni tampoco de donde vienen: s贸lo saben que deben estar ah铆: vivos pero miertos.